En ocasiones nos vemos superados por cierta circunstancia o entorno, y nos es difícil actuar naturalmente, o como pensaríamos que lo haríamos en un momento que no padezcamos ésta tensión. Sentados en un sofá, pensando en esa misma situación, se nos ocurrirían decenas de maneras de actuar, pero claro, en la situación o entorno en cuestión, bajo esa presión, nada más seríamos capaces de ver tres o cuatro maneras.
Los humanos somos sensibles a ciertas circunstancias que varían nuestro comportamiento y eso es debido a que en el ser humano, aunque también, no usa el pensamiento de una manera simplista, sino compleja. Que usemos un pensamiento complejo quiere decir que las cosas, situaciones, acciones, respuestas etc... no son de una manera y ya está, sino que todo este conjunto de circunstancias acarrean otras diferentes según haya sido nuestra manera de actuar. Muchos dirán: ¿que pasa con los instintos?... Bueno, a esos yo les digo que es cierto que existen y que los humanos los tenemos como parte de memoria genética que hemos heredado de nuestros ascendentes. Realmente yo creo que los instintos son reacciones naturales, pero por eso no dejan de ser un pensamiento complejo. El hecho es que los instintos en los seres humanos, van de la mano de la capacidad de razonar, lo ayuda a que la manera de actuar o pensar se vea modificada por haber racionalizado acerca de la situación o entorno.
Claro está que los seres humanos también tenemos patrones de comportamiento o perfiles, que es lo que se establece en la actualidad para el estudio de un sujeto en cuestión. Pero estos patrones de comportamiento también se ven afectados por el entorno, y nuestros patrones también puede afectar al entorno y a los demás.
Es una cuestión que los seres humanos no pensamos mucho acerca, excepto los expertos en la materia, pero realmente es importante, y si todo el mundo tuviera estos aspectos más en cuenta, quizá nuestros comportamientos no serian a veces tan impulsivos, o haríamos un esfuerzo por que no lo fueran. Pensemos en ello.


Ni los últimos tendrán ventaja, ni ser primero será una muerte segura. Los fallos vendrán y vendrán, sobreponiéndose los unos a los otros como si fueran un manto cálido. Los fallos tendrán responsables, y los responsables tendrán verdugos, para apaciguar a las masas y cortar los errores de raíz, que es como mejor se eliminan. Pero esto jamás será suficiente, pues nadie estará a salvo de nada ni de nadie, porqué lo temido no pertenece al plano externo sino al interno. Nadie será capaz de controlarse, y al no hacerlo saldrán los actos más egoístas que se puedan perpetrar, las