domingo, 30 de agosto de 2009

Sinceramente

Conforme pasa el tiempo y la vida va sucediendo, cada vez disfruto más de las cosas "de verdad". Este "de verdad" no significa englobar ciertas acciones o actividades que cada cuál disfruta y deleita según sus estimaciones y predilecciones en la vida. Este "de verdad" habla de sinceridad y esta sinceridad me ayuda y me agrada. Es increíble como una simple conversación sincera, por poner un ejemplo, puede convertirse en el catalizador de todos nuestros males.

Cierto es que las personas mentimos inevitablemente, algunos dicen que porqué no somos perfectos y otros se empeñan en que la mentira pertenece a nuestra naturaleza.

Realmente el problema de la mentira viene cuando entramos en un conflicto con los sentimientos de los demás, cuando esa mentira que nosotros creíamos tan sumamente ínfima resulta ser una verdadera incomodidad a nuestro interlocutor, y acto seguido una vergüenza irremediable para nosotros. Pocas son las razones por las que una persona miente. El miedo siempre es la causa principal, pero a eso se añade el miedo a abrirnos a los demás, miedo a hacer daño a los demás, miedo a que los demás sepan realmente como somos y su acuciante miedo añadido de si gustaremos a los demás. Lo importante es perder ese miedo, ayudado también por empezar a ser sincero con nosotros mismos.

martes, 26 de mayo de 2009

andar en la cuerda floja

Hay todo tipo de complicaciones para nuestra compleja existencia, por ejemplo las de tintes morales. Una complicación de éste tipo es quizá la de mantenerse en la cuerda floja de la ética. Es una lucha contra nosotros mismos y contra todo el género humano a la vez. Quizá la más grande y duradera que existe. Duradera porque permanece durante toda tu vida; en la vida se van conociendo toda clase de "colores" en cuanto a ética se refiere.
Uno mismo va conociendo el suyo poco a poco, pero en muchas ocasiones se verá tentado a cambiarlo o a mantenerlo aún a sabiendas de que no nos convence. Eso parece pasarle una gran cantidad de gente que no haya la felicidad en sus formas de hacer. Algunas de estas personas se compadecen de esto, porque no alcanzan el éxito con una "ética razonable". Lo que no saben es que la ética no sabe de recompensas materiales, sino que la recompensa es la propia ética, que contra más frecuentemente se utilice, más fácil será de ejecutar la próxima vez.

martes, 24 de marzo de 2009

Clocks over my head

Relojes con exactitud británica van rodeando mi cabeza, centinelas que vigilan el tiempo transcurrido con sus manecillas, mientras yo, caminando de puntillas los miro de reojo para confirmar si me están vigilando. El tiempo es tiempo (algunos dirían que también espacio) . La máxima dice que éste huye irreparablemente , mientras nosotros corremos desbocadamente detrás suyo. Unos días puede que vaya cerca nuestro compartiendo el día, otros días ni de cerca lo cogemos, algunos otros pasamos olímpicamente de él, y el resto directamente no alcanzamos a verlo en la lontananza. El tiempo (como todo) necesita ser conocido. Quizá si le prestáramos un poco de atención equilibraríamos más nuestra relación con él. Quizá después de todo sea un buen chico.

viernes, 6 de febrero de 2009

A un lado del camino

Normalmente a estas alturas del año, sería un momento para hacer el típico "balance". He decidido que no habrán más balances. Me he dado cuenta que con esa actitud no he hecho más que perjudicarme, consentirme tales comentarios hipócritas, y hacer que los demás tengan que aguantarlos. Ésta actitud mía ,al parecer, tan solo quería sacar algo a cambio de lo que hago. Error. He desvirtuado e inventado algo que no es real. No necesito obtener nada a cambio, nada más lejos que mi propia satisfacción al realizar las cosas. He sido muy estúpido al tener todo ésto delante de mí y no reparar en ello, al mismo tiempo que subestimaba mi intelecto realizando tales controles. Llevo tanto tiempo realizando éste camino y jamás se me había ocurrido sentarme en uno de sus lados y observarlo. No necesito "controlar" el camino o saber dónde acaba. Tan solo necesito recorrerlo.

lunes, 19 de enero de 2009

Dedicado

2/01/2009

Dedicado al único que ha sido capaz de soportarme y entenderme sin la necesidad de hablar el mismo idioma que yo. Algún día nos veremos en el camino. A más ver.

lunes, 12 de enero de 2009

I don´t want to set the world on fire..

Con cierta melancolía he empezado este nuevo año; después de incontables momentos en los que la ocasión proporciona cierta ornamentación de flecos, rojos intensos, borlas de colores, luces de variopintos tonos, mensajes de cortesía, en los que en la mayoría se puede ver a un señor pequeñito y orondo con un gran traje rojo. Todo año tras año es exactamente igual y totalmente diferente al mismo tiempo. La estética "Pin-up" solo queda relegada a objetos de decoración y ambientes selectos. Mientras que en el subconsciente permanece la memoria de lo que eramos y como era todo con 15 años menos, la falsa capa de la realidad nos quiere hacer permanecer aquí; dónde todo es lo último de lo último y dónde todo parece que nos empuje en vez de acompañarnos en la evolución. Todo está hecho para que nadie tenga que decidir, dónde todo es cómodo y encima de cómodo mantiene valores estéticos, así que, con un poco de suerte podrás decorar tu salón con aquella tostadora que viste en el escaparate, porque quedará bien encima de aquel mueble caoba, dado que la tostadora romperá con los colores por tener ese tono plateado que buscabas hace tiempo. Tristemente todo se valora iconicamente sin previo pre-análisis. Normalmente la gente empieza a pensar en cosas que quizá tal vez utilizaría cuándo diariamente se encuentra con ciertas carencias. Eso era antes. Ahora eso no es necesario. Puedes comprar cosas que jamás utilizarás, y es más: podrás comprar la nueva versión de aquello que compraste para no utilizarlo nunca, y sustituir el antiguo por el nuevo en tu estantería. No lo utilizarás, pero no te preocupes, ya lo tienes. Lo malo es que te aburrirás de él al verlo por segunda vez al pasar por el salón. Entonces piensas: "¿Debería haberlo comprado?". Oh, vaya. Si te ha ocurrido esto alguna vez, enhorabuena. Ésto quiere decir que alguna vez tuviste un pensamiento claramente no-consumista. Si se te pasó al momento siguiente, lo olvidaste y seguiste comprando en ocasiones posteriores sin volver a sentir lo mismo, quiere decir que tampoco te preocupó demasiado y que prácticas las tradiciones consumistas como ésta sociedad manda religiosamente todos los domingos. Si alguna te has sentido engañado por ti mismo porque no puedes remediar tu increíble ansia de adquirir nuevos artículos por un "módico precio" obstinadamente irónico por sutilezas del mercado, no te culpes directamente amig@... esto quiere decir que piensan por ti, saben lo que necesitas y de que careces, ofreciéndotelo en grandes tiendas y almacenes, con una inmensa habilidad para hacerte creer que necesitas ese objeto fervientemente.
Si por el contrario eres una persona que no necesita elementos ornamentales en su mesita-escritorio, si nunca necesitaste posters en tu habitación que le dieran "una personalidad" , o nunca llevaste chapitas de frases conocidas en la chaqueta vaquera, ni necesitaste comprarte aquella camiseta que te gustaba, porque pensabas que te aceptarían los demás por llevarla....enhorabuena dos veces. Inevitablemente consumes pero con una moderación por encima de los demás. Otra cosa es tu nivel económico, pero no te tira ese impulso de comprar cosas innecesarias. Sabes que si necesitas algo lo comprarás, pero solo cuando no tengas más remedio o te obliguen. Realmente prefieres tener pocas cosas a tener muchas y tener que guardarlas todas en cajas por si algún día piensas mudarte. Las cosas para ti además de un valor tienen una función, cosa que para el resto de mortales consumistas no parece conocer. Crees en la movilidad en el trabajo y el esfuerzo y no en la estética en la apariencia y el tener. Las dos caras opuestas de la propiedad.

martes, 9 de diciembre de 2008

Se acerca el invierno

Se acerca el invierno. Lejos quedan ya los días en los que el sol desprende de manera abrasadora su calor. Poco a poco la masa glaciar se robustece y compacta para mostrar su cara más gélida. Mientras tanto la perspectiva tiende a cambiar, resaltando todos los principios iridiscentes de los fugaces copos perfectos formados de agua que se precipitan desde las alturas. Al mismo tiempo, en el camino, ya casi invisible por la caída de la nieve sobre éste, aparece una silueta que carga con el peso de la supervivencia. Es un hombre, con la piel tersa por el frío, rostro enjuto y perfilado, uniéndose éste con un cuello ancho y que da pie a una corpulencia en el torso, con músculos bien definidos, bajo todas las capas de pieles. Éste hombre sabe que la pieza de carga que lleva a su espalda, con la que intenta atravesar una gélida tormenta de nieve, ha sido lo que le ha llevado a dónde está. Pero antes de que la pieza le llevara a aquel lugar, fue la supervivencia quién le llevo a la pieza, y la responsabilidad previamente le llevó a la supervivencia. El hombre se detiene a contemplar durante unos segundos el páramo helado y todo ocurre a cámara lenta. Parece que el invierno será largo. Al salir de su asombro personal, decide retomar el camino con su rostro serio y desesperanzado, que acusa ya el cansancio de haber estado muchos días de caza.
Siguiendo el camino, se encuentra a las últimas zorras que van en busca de su cobijo, pues el invierno ya es bastante acusado. Las zorras también saben como él, que la nieve lo sepultará
todo para que todo vuelva a esta como antes, en primavera. La nieve cae sobre la capucha del caminante. Cuando llega a un claro,sigue caminando entre la arboleda frondosa, cubierta de blanco, apartando con el brazo todas las ramas y despejar el camino. Aquí no hay camino, solo el sitio justo para que pueda pasar una persona, mientras ésta aparta ramas y hojarasca, todas cubiertas de blanco. El hombre sabe que ésta zona ha sido así toda su vida. Los únicos que comparten éste paisaje con él son los lobos. De hecho, ya empieza a oler el paso de los lobos por estos lares. A él siempre le gustaron estos animales. Nobles, respetuosos y salvajes. No necesitaba saber nada más de ellos. Al final, toda aquella hojarasca y frondosidad terminaba en una pared de piedra altísima que venía a ser el fin de un acantilado. Allí se cobijaba él y era uno de los pocos momentos en los que aparecía una sonrisa en su cara. Era su casa, casa que había formado con una mujer de ojos verdemar . Solamente se tenían el uno al otro y... se acercaba el invierno.