martes, 24 de marzo de 2009

Clocks over my head

Relojes con exactitud británica van rodeando mi cabeza, centinelas que vigilan el tiempo transcurrido con sus manecillas, mientras yo, caminando de puntillas los miro de reojo para confirmar si me están vigilando. El tiempo es tiempo (algunos dirían que también espacio) . La máxima dice que éste huye irreparablemente , mientras nosotros corremos desbocadamente detrás suyo. Unos días puede que vaya cerca nuestro compartiendo el día, otros días ni de cerca lo cogemos, algunos otros pasamos olímpicamente de él, y el resto directamente no alcanzamos a verlo en la lontananza. El tiempo (como todo) necesita ser conocido. Quizá si le prestáramos un poco de atención equilibraríamos más nuestra relación con él. Quizá después de todo sea un buen chico.

viernes, 6 de febrero de 2009

A un lado del camino

Normalmente a estas alturas del año, sería un momento para hacer el típico "balance". He decidido que no habrán más balances. Me he dado cuenta que con esa actitud no he hecho más que perjudicarme, consentirme tales comentarios hipócritas, y hacer que los demás tengan que aguantarlos. Ésta actitud mía ,al parecer, tan solo quería sacar algo a cambio de lo que hago. Error. He desvirtuado e inventado algo que no es real. No necesito obtener nada a cambio, nada más lejos que mi propia satisfacción al realizar las cosas. He sido muy estúpido al tener todo ésto delante de mí y no reparar en ello, al mismo tiempo que subestimaba mi intelecto realizando tales controles. Llevo tanto tiempo realizando éste camino y jamás se me había ocurrido sentarme en uno de sus lados y observarlo. No necesito "controlar" el camino o saber dónde acaba. Tan solo necesito recorrerlo.

lunes, 19 de enero de 2009

Dedicado

2/01/2009

Dedicado al único que ha sido capaz de soportarme y entenderme sin la necesidad de hablar el mismo idioma que yo. Algún día nos veremos en el camino. A más ver.

lunes, 12 de enero de 2009

I don´t want to set the world on fire..

Con cierta melancolía he empezado este nuevo año; después de incontables momentos en los que la ocasión proporciona cierta ornamentación de flecos, rojos intensos, borlas de colores, luces de variopintos tonos, mensajes de cortesía, en los que en la mayoría se puede ver a un señor pequeñito y orondo con un gran traje rojo. Todo año tras año es exactamente igual y totalmente diferente al mismo tiempo. La estética "Pin-up" solo queda relegada a objetos de decoración y ambientes selectos. Mientras que en el subconsciente permanece la memoria de lo que eramos y como era todo con 15 años menos, la falsa capa de la realidad nos quiere hacer permanecer aquí; dónde todo es lo último de lo último y dónde todo parece que nos empuje en vez de acompañarnos en la evolución. Todo está hecho para que nadie tenga que decidir, dónde todo es cómodo y encima de cómodo mantiene valores estéticos, así que, con un poco de suerte podrás decorar tu salón con aquella tostadora que viste en el escaparate, porque quedará bien encima de aquel mueble caoba, dado que la tostadora romperá con los colores por tener ese tono plateado que buscabas hace tiempo. Tristemente todo se valora iconicamente sin previo pre-análisis. Normalmente la gente empieza a pensar en cosas que quizá tal vez utilizaría cuándo diariamente se encuentra con ciertas carencias. Eso era antes. Ahora eso no es necesario. Puedes comprar cosas que jamás utilizarás, y es más: podrás comprar la nueva versión de aquello que compraste para no utilizarlo nunca, y sustituir el antiguo por el nuevo en tu estantería. No lo utilizarás, pero no te preocupes, ya lo tienes. Lo malo es que te aburrirás de él al verlo por segunda vez al pasar por el salón. Entonces piensas: "¿Debería haberlo comprado?". Oh, vaya. Si te ha ocurrido esto alguna vez, enhorabuena. Ésto quiere decir que alguna vez tuviste un pensamiento claramente no-consumista. Si se te pasó al momento siguiente, lo olvidaste y seguiste comprando en ocasiones posteriores sin volver a sentir lo mismo, quiere decir que tampoco te preocupó demasiado y que prácticas las tradiciones consumistas como ésta sociedad manda religiosamente todos los domingos. Si alguna te has sentido engañado por ti mismo porque no puedes remediar tu increíble ansia de adquirir nuevos artículos por un "módico precio" obstinadamente irónico por sutilezas del mercado, no te culpes directamente amig@... esto quiere decir que piensan por ti, saben lo que necesitas y de que careces, ofreciéndotelo en grandes tiendas y almacenes, con una inmensa habilidad para hacerte creer que necesitas ese objeto fervientemente.
Si por el contrario eres una persona que no necesita elementos ornamentales en su mesita-escritorio, si nunca necesitaste posters en tu habitación que le dieran "una personalidad" , o nunca llevaste chapitas de frases conocidas en la chaqueta vaquera, ni necesitaste comprarte aquella camiseta que te gustaba, porque pensabas que te aceptarían los demás por llevarla....enhorabuena dos veces. Inevitablemente consumes pero con una moderación por encima de los demás. Otra cosa es tu nivel económico, pero no te tira ese impulso de comprar cosas innecesarias. Sabes que si necesitas algo lo comprarás, pero solo cuando no tengas más remedio o te obliguen. Realmente prefieres tener pocas cosas a tener muchas y tener que guardarlas todas en cajas por si algún día piensas mudarte. Las cosas para ti además de un valor tienen una función, cosa que para el resto de mortales consumistas no parece conocer. Crees en la movilidad en el trabajo y el esfuerzo y no en la estética en la apariencia y el tener. Las dos caras opuestas de la propiedad.

martes, 9 de diciembre de 2008

Se acerca el invierno

Se acerca el invierno. Lejos quedan ya los días en los que el sol desprende de manera abrasadora su calor. Poco a poco la masa glaciar se robustece y compacta para mostrar su cara más gélida. Mientras tanto la perspectiva tiende a cambiar, resaltando todos los principios iridiscentes de los fugaces copos perfectos formados de agua que se precipitan desde las alturas. Al mismo tiempo, en el camino, ya casi invisible por la caída de la nieve sobre éste, aparece una silueta que carga con el peso de la supervivencia. Es un hombre, con la piel tersa por el frío, rostro enjuto y perfilado, uniéndose éste con un cuello ancho y que da pie a una corpulencia en el torso, con músculos bien definidos, bajo todas las capas de pieles. Éste hombre sabe que la pieza de carga que lleva a su espalda, con la que intenta atravesar una gélida tormenta de nieve, ha sido lo que le ha llevado a dónde está. Pero antes de que la pieza le llevara a aquel lugar, fue la supervivencia quién le llevo a la pieza, y la responsabilidad previamente le llevó a la supervivencia. El hombre se detiene a contemplar durante unos segundos el páramo helado y todo ocurre a cámara lenta. Parece que el invierno será largo. Al salir de su asombro personal, decide retomar el camino con su rostro serio y desesperanzado, que acusa ya el cansancio de haber estado muchos días de caza.
Siguiendo el camino, se encuentra a las últimas zorras que van en busca de su cobijo, pues el invierno ya es bastante acusado. Las zorras también saben como él, que la nieve lo sepultará
todo para que todo vuelva a esta como antes, en primavera. La nieve cae sobre la capucha del caminante. Cuando llega a un claro,sigue caminando entre la arboleda frondosa, cubierta de blanco, apartando con el brazo todas las ramas y despejar el camino. Aquí no hay camino, solo el sitio justo para que pueda pasar una persona, mientras ésta aparta ramas y hojarasca, todas cubiertas de blanco. El hombre sabe que ésta zona ha sido así toda su vida. Los únicos que comparten éste paisaje con él son los lobos. De hecho, ya empieza a oler el paso de los lobos por estos lares. A él siempre le gustaron estos animales. Nobles, respetuosos y salvajes. No necesitaba saber nada más de ellos. Al final, toda aquella hojarasca y frondosidad terminaba en una pared de piedra altísima que venía a ser el fin de un acantilado. Allí se cobijaba él y era uno de los pocos momentos en los que aparecía una sonrisa en su cara. Era su casa, casa que había formado con una mujer de ojos verdemar . Solamente se tenían el uno al otro y... se acercaba el invierno.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Way of the Samurai

sharp like an edge of a samurai sword
the mental blade cutthrough flesh and bone
though my mind’s at peace,
the world out of order

missing the inner heat, life gets colder
oh yes, I have to find my path
no less, walk on earth, water, and fire
the elements compose a magnum opus
my modus is operandi is amalgam

steel packed tight in microchip
on my arm a sign of all-pro
the ultimate reward is honor, not awards
at odds with the times inwars with no lords
a freelancer,a battle cry of a hawk make adove fly and a teardry

wonder why a lone wolf
don’t run with a klan
only trust your instincts
and be one with the plan

some days, some nights
some live, some die
in the way of the samurai
some fight, some bleed
sun up to sun down
the sons of a battlecry

some days, some nights some live, some die
in the way of the samurai
some fight, some bleed
sun up to sun down
the sons of a battlecry

look, just the air around him
an aura surrounding the heir apparen
the might be a peasant but shine like grand royalty
he to the people and land, loyalty
we witness above all to hear this,
sea sickness in the ocean of wickedness
set sail to the sun set no second guessing
far east style with the spirit of wild west

the “quote-unquote” codestands the test of time for the chosen ones
to find the best of noble minds that ever graced the face of a hemisphere

with no fear, fly over the blue yonder
where the sky meets the sea
and eye meets no eye
and boy meets world
and became a man to serve the world
to save the day, the night, and the girl too

some days, some nights some live, some die
in the way of the samurai
some fight, some bleed
sun up to sun down
the sons of a battlecry
some days, some nights
some live, some die
in the way of the samurai
some fight, some bleed
sun up to sun down
the sons of a battlecry
(opening de "Samurai Champloo")
Todo es posible en el camino. Algunos mueren, otros luchan, otros simplemente viven. Aquellos que son los suficientemente previsores, pueden advertir en el sendero los baches del terreno. En el camino hay situaciones agradables y otras que no tanto. Es cuestión personal cómo abordemos el camino.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pensamientos abstractos

Es cierto que aunque el tono que quiero dar pueda parecer serio o en algún caso elocuente (ójala...) el resultado deseado es desenvocar en la carcajada de algún lector y reirse de sí mismo, tal cuál intenta este modesto redactor de tres al cuarto. Asumo esto, dado que en alguna que otra ocasión he sido yo el espectador o el malhechor que no ha deseado comprender la desdicha del un escritor que se sincera, en horas bajas. No penseís que me acabo de autodenominarme escritor, ni mucho menos. Creo que con los escritores, solamente tengo nada más que tres cosas en común: el deseo de leer, el deseo de escribir y el deseo egoísta de contar lo que me apetece. Es triste, simple, en algún caso no bien visto, y en alguno que otro incluso soéz. Explico esto porque soy inconstante, forzosa y apabullantemente imperfecto.
Metáforas aparte, entiendo y comprendo que algún lector que esté de paso por aquí, lea alguna entrada y se ría de ella: ya sea por el contenido o por la forma de decirlo. Creo que el blog no es como nuestra consciencia. Puede sucederte algo una tarde, estar malhumorado/a durante la tarde, pero al día siguiente cuando te levantas, puedes pensar de otra forma, cambiar de parecer, o simplemente haber olvidado por completo aquello que sucedió.
El blog no es así. Cuando escribes algo en el blog o en un papel o en la puerta de tu nevera, queda escrito y dictaminado. Piensas que si hubiera alguna manera de hacer perdurar ese mensaje en el tiempo, podría resistir al paso de los eones. Parece más importante por estar escrito, porque será mejor recordado que cualquier frase pronunciada, por famosa que ésta última haya sido. Este hecho demuestra que será recordado para bien o para mal, dado que cuando lees algo que no conmueve lo más mínimo, piensas que no es trascendental y tiendes a ridiculizarlo. Rianse. Rianse de todas las entradas, ridiculizenlas, encuentren el punto opuesto. Borren de un escobazo todos aquellos demonios que alguna vez nos atormentan, y rianse también de ellos. Si lo hacen o lo han hecho, enhorabuena. Si es así, puede que estemos todos más cerca de dejar de tomarnos todos tan enserio.